Categoría: Noticias

La tutela de niños deja el mejor comentario del día

Heraldo.es, hace una selección entre los comentarios enviados por los lectores y elige “el mejor comentario del día”.

El mejor comentario recibido el día 8 de diciembre de 2012 fue de Ana en la noticia ” Acoger un niño es complicado pero muy satisfactorio “.

Vaya por vosotros toda mi admiración. No creo que fuera capaz de hacerlo porque la despedida tiene que ser dolorosa. Dar tiempo a los niños hoy es invertir en que se hagan buena gente. Bonita labor.

Fuente: Heraldo de Aragón

Acoger a un niño es complicado pero muy satisfactorio

marivipedroCuando los hijos de Mariví García y Pedro Fatás ya eran mayores, esta pareja decidió acoger temporalmente a un niño, tal vez a través de alguna ONG, como en el caso de niños extranjeros que vienen en verano. Pero encontraron información del programa de Acogimiento familiar no preadoptivo y su vida cambió. “Teníamos la vida resulta, los hijos mayores y queríamos ayudar a otros niños que estuvieran en una situación difícil”, resume Mariví.

Entraron en contacto con la Asociación de Acogimientos Familiares de Aragón (Adafa), que colabora con el Instituto Aragonés de Servicios Sociales en el desarrollo de este programa. Hace diez años llegó a su casa su primera niña de acogida: una chica que entonces tenía 8, separada de su familia biológica y que había vivido en un centro de menores. Hoy tiene 18 y sigue viviendo con ellos. “Es como nuestra hija”, afirman.El acogimiento familiar no preadoptivo ofrece la posibilidad de vivir con una familia a menores que se encuentran en situaciones de riesgo o desamparo y deben ser separados temporalmente de sus padres. No se trata de una adopción y en la mayoría de los casos mantienen relación con su familia biológica. El objetivo es proporcionar a los menores una vida normalizada, mientras su familia biológica se recupera y pueden volver con ella. Pero eso no siempre es posible y, en algunos casos, pasan después a la adopción. Hay situaciones muy diversas. Algunos acogimientos son para unos días (denominados “urgentes”), otros son para unos meses (“simples”) y otros se prolongan hasta la mayoría de edad (“permanentes”).

Tras la llegada de la ‘primera hija de acogida’, vinieron más. “Hemos tenido a más niños en nuestra casa, algunos para unos días y otros para un curso. Como una niña a la que acogimos mientras su madre volvía a su país para hacer los papeles. O el caso de otra madre que después del parto pasó una fuerte depresión y no tenía a nadie que le pudiera ayudar a cuidar de su hija pequeña”, cuenta esta madre de acogida, de 60 años. “Es como si regaras una maceta. Con cariño, se crean vínculos muy fuertes y la planta va creciendo. Algunos menores vienen muy dañados, con carencias afectivas, rabietas, retraso escolar… Es complicado, pero no tan difícil como pudiera parecer, y muy satisfactorio. Cuando se van, te da mucha pena, pero te quedas muy contento porque sabes que has ayudado a ese niño a tener una vida mejor”, reflexiona Mariví.

El Gobierno anterior propuso en 2011 -no llegó a aprobarse- una reforma de la Ley de Protección a la Infancia para fomentar los acogimiento familiares no preadoptivos y conseguir que los menores de 6 años tutelados vivan con familias de acogida y no en centros tutelados. “El acogimiento no preadoptivo funciona muy bien en otros países. Aquí aún es poco conocido. España es un país generoso. Si se explicara más este programa, seguramente habría más familias dispuestas a colaborar”, apunta Mariví.

Fuente: Heraldo de Aragón

La DGA adapta los exámenes a los alumnos con necesidad especial

Desde este mismo curso, los alumnos con necesidades educativas especiales cuentan con una serie de adaptaciones destinadas a facilitar su aprendizaje. A través de una resolución, el Departamento de Educación ha implantado diversas medidas destinadas a obtener un diagnóstico precoz del alumnado con necesidades educativas especiales para definir mejor las políticas de apoyo o adaptaciones curriculares que necesitan”, expuso la consejera del ramo, Dolores Serrat, el pasado viernes en las Cortes.

La resolución, que se está aplicando desde el inicio de curso y que “mejora la acción orientadora de los niños de este alumnado en los centros de educación Infantil, Primaria y Secundaria”, incluye varios formularios en los que se explica al cuerpo directivo de colegios e institutos los procedimientos para realizar las adaptaciones que necesitan los alumnos.

Mientras tanto se está elaborando un nuevo decreto de atención a los alumnos con necesidades educativas especiales. En su elaboración se está contando de forma muy estrecha con los equipos de orientación y las asociaciones o colectivos que agrupan a estos niños (disparidad física, intelectual, autismo o altas capacidades) para que responda a las necesidades reales.

Entre los sistemas de ayuda diseñados para estudiantes con necesidades especiales no graves y que no encajaban en las medidas previstas hasta ahora –establecidas para casos más graves–destaca la adaptación curricular “no significativa”, es decir, el alumno con necesidades especiales estudia el curso que le corresponde, en su clase, y se examina de las materias que le toquen, pero la novedad reside en que “se adaptan las condiciones de ese aprendizaje y en las que concurre a las pruebas, cambiando el tipo de preguntas de escritas a orales, por ejemplo, o dándole más tiempo”, subrayaron desde el departamento.

SELECTIVIDAD Además, los centros pueden pedir la adaptación de las pruebas de acceso a la universidad para estos alumnos. Ya el curso pasado se hizo solo para dislexia y este año se amplía a otras necesidades educativas especiales. “Esta solicitud irá acompañada del informe de evaluación psicopedagógica elaborado por el servicio de orientación del centro y de un documento en el que se exprese la conformidad del alumno y, en caso de ser menor de edad, de la familia, con la adopción de la medida de solicitud de la adaptación de la prueba de acceso”, expone la resolución. Las adaptaciones solicitadas deberán haber sido aplicadas con el alumno en los procesos de evaluación realizados durante la etapa de Educación Secundaria Obligatoria o Bachillerato.

“Con todas estas medidas se busca obtener un diagnóstico precoz del alumnado con necesidades educativas especiales para definir mejor las medidas de apoyo o adaptaciones curriculares que necesitan”, indicó la propia titular de Educación, que consideró “clave” saber “cuál es el origen de las necesidades del alumno para aplicar las correctas medidas” porque “no es lo mismo que sea por discapacidad, dificultad aprendizaje, incorporación tardía al centro escolar o a causa de problemas afectivos por dificultades en el ámbito familiar”.

Las familias aragonesas de acogida sobreviven a la crisis

En Aragón existen 80 núcleos familiares asociados a la red de acogida temporal, pero solo la mitad están disponibles a día de hoy. Unos 200 menores al año se alojan en hogares de este tipo.

Luchan porque la crisis económica no se lleve por delante el futuro de cientos de niños, pero no es fácil. La red de familias de acogida aragonesa, centralizada a través de la Asociación de Acogimientos Familiares de Aragón, ADAFA, trata de mantener el alto nivel alcanzado durante años en la atención de menores con dificultades.

Leer másEl colectivo cuenta en la actualidad con unas ochenta familias asociadas pero, como reconoce su presidenta, Marta Vázquez, solo entre 30 y 50 pueden realmente hacerse cargo de un niño a día de hoy, ya que «las circunstancias impiden a algunos padres» prestar este servicio.

Unos 200 niños son acogidos cada año en Aragón, algunos con su familia extensa, otros en familia ajena y otros en acogimiento preadoptivo. En ADAFA reciben a todo tipo de menores, «desde la madre que tiene que viajar a otra ciudad a realizar un trámite administrativo y nos deja al niño, hasta casos más graves, como los relacionados con el consumo de drogas, o la desatención» de los padres biológicos, señala Vázquez.

En este sentido, la premisa es clara: «Es preferible que vayan a una familia, aunque sea durante unas horas, antes que a un centro», apunta la presidenta del colectivo. Para ello, las familias interesadas en colaborar realizan un cursillo de formación –se ofrecen entre dos y tres al año- y una valoración final. La intención es que exista la mayor variedad de familias, para que a cada niño se le pueda ubicar en la más idónea.

Por ello, tienen cabida las de cualquier edad, monoparentales o parejas del mismo sexo. Marta Vázquez valora las acciones de información y promoción que está llevando a cabo la Cruz Roja en la comunidad, y que están despertando el interés de más personas para este tipo de atención.

Por el cuidado de los menores, el Gobierno de Aragón aporta una cantidad cercana a los 300 euros por niño y mes, que cubre, en parte, los gastos derivados de la manutención. «La gente no sabe si es capaz de acoger a niños hasta que no lo prueba», señala Vázquez, quien cuenta en su haber con más de 40 menores atendidos. «Te alegras cuando ves que se ha encontrado una salida feliz para el niño, y en realidad, recibimos más de lo que damos», sentencia.

1.200 niños bielorrusos menos en toda España

Peor es el presente de los colectivos que reciben cada verano a miles de niños llegados del extranjero para pasar el verano en España, con el fin de mejorar su salud, tanto física como mental, y poder disfrutar de unas vacaciones con familias españolas. Las dificultades económicas y las trabas en alguno de los países de origen están poniendo en jaque a buena parte de este tipo de iniciativas.

Como explica la presidenta de la asociación Sonrisas Solidarias de Aragón, Pilar Marín, que lleva ocho años acercando a niños bielorrusos a la comunidad, unos 1.200 niños menos llegarán a España este verano procedentes del país del este de Europa. «La crisis se nota y hay padres que no ya no pueden», señala.

En su asociación cuentan este año con ocho familias acogedoras, cuatro menos que en 2010. «Algunas se han quedado en paro, y atender a un niño durante el verano cuesta unos 650 euros», apunta Marín. En julio recibirán a 9 menores y una monitora.

Aunque uno de los objetivos pasa por la mejora tanto física como psicológica de lo menores que llegan a la comunidad, la presidenta de Sonrisas Solidarias reconoce que «no se trata de fomentar que los niños vengan a España a vivir, sino ayudarles a ellos y a sus familias a que se hagan fuertes y puedan tener un futuro mejor».

Fuente:Heraldo de Aragón

El Gobierno eliminará los orfanatos para niños menores de 6 años

La reforma de la ley de la Infancia también autoriza la adopción de mayores de edad.

ANTONIO M. YAGÜE ANTONIO M. YAGÜE 09/07/2011

centroacogidaLos orfanatos o centros de acogida para niños menores de 6 años tienen los días contados. Los de hasta tres años irán directamente a casa de una familia y los de 3 a 6 “prioritariamente”. Con este objetivo y el de evitar los “casos de desamparo” o vida sin familia de menores de edad -cifrados en unos 40.000 por el Senado- el Consejo de Ministros dio ayer el primer paso para reformar la ley de Protección a la Infancia.

Leer másEl anteproyecto, muy “consensuado” según el Ministerio de Sanidad y Política Social, persigue simplificar los procedimientos y mejorar los mecanismos de acogida y adopción, suprimiendo el acogimiento preadoptivo y acortando el plazo previo para la propuesta de adopción de un año a tres meses.

La norma también autorizará que los mayores de 18 años puedan ser adoptados por las familias que los acogieron y con las que viven de forma estable.

La legislación en vigor, de 1996, pionera entonces pero obsoleta hoy según instituciones, asociaciones y comunidades autónomas, no permite que los mayores de edad puedan ser adoptados ni estén en acogida, con lo que si no disponen de recursos propios para vivir, lo más normal en tiempos de crisis, quedan en situación de desarraigo y desamparo, es decir, legalmente desprotegidos y a menudo abocados a la delincuencia.

Actualmente, cuando una familia acoge a un menor de edad no puede adoptarlo hasta que la Administración determina que los lazos con la familia biológica están definitivamente rotos. Pero suele ocurrir que los trámites se alargan en el tiempo de tal manera que cuando el menor al que se acoge es ya un adolescente no da tiempo a adoptarlo antes de que haya cumplido los 18 años.

ELIMINAR PRÁCTICAS ATROCES La reforma, que unificará las normativas de las 17 autonomías, pretende regular el funcionamiento de los centros de acogida a los que van a parar menores con trastornos de conducta, pero que no han delinquido. El objetivo es poner fin a “practicas atroces” como el uso de celdas de aislamiento o el atiborramiento de piscofármacos en algunos centros, como denunció en el 2009 el Defensor del Pueblo.

La nueva ley establece una serie de garantías como un diagnóstico y autorización judicial para el ingreso de los centros que restrinjan la libertad. También se limitará la administración de medicamentos y se intensificará la actuación de los servicios de inspección y supervisión. La principales onegés para la defensa de los niños –Unicef, Save the Children y Prodeni– aplaudieron ayer la reforma emprendida por el Ejecutivo socialista y la consideraron como el inicio de la solución de un problema que venían denunciado desde hace años.

Fuente:el Periodico de Aragón

¿Cómo educar las emociones? La inteligencia emocional en la infancia y en la adolescencia

1No te pierdas el vídeo del acto de presentación del cuaderno “¿Cómo educar las emociones? La inteligencia emocional en la infancia y la adolescencia”

Para aquellos que no pudisteis venir ni seguir el acto online del pasado 6 de marzo, os ofrecemos la posibilidad de acceder al vídeo de la presentación del 6º Cuaderno FAROS, dedicado a la educación de la inteligencia emocional. El acto se celebró el pasado 6 de marzo en el auditorio del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona.

Leer másEn el vídeo podrán verse las siguientes intervenciones:

  • Jaume Peréz-Payarols: El director de innovación del hospital y del Observatorio FAROS presenta el hospital y la misión de FAROS.
  • Eduard Punset: El economista y divulgador científico abre el acto resaltando la “pequeña revolución” que, según él, constituye la educación de las emociones.
  • Rafael Bisquerra: El catedrático de la Universitat de Barcelona nos explica los avances más importantes que se han hecho en los últimos años en inteligencia emocional.
  • Juan Carlos Pérez-González: El doctor de la Universidad Nacional de Educación a Distancia nos muestra las metodologías a tener en cuenta al educar las emociones.
  • Linda Lantieri: No estuvo personalmente en el acto, pero se proyectó una breve ponencia suya donde explicaba cómo gestionar las emociones de los niños en el aula.
  • Esther García Navarro: La profesora de la Universitat de Barcelona nos explica la importancia de potenciar las emociones positivas y regalar afecto.

Cabe resaltar que también se contó con la intervención del periodista de Catalunya Ràdio Gaspar Hernández, que fue muy crítico con el papel de los medios de comunicación, y afirmó que muchas veces son los primeros que contribuyen a generar violencia verbal. Su ponencia no puede ser incluida en el vídeo por motivos de derechos de imagen.

Fuente:Faros

Homenaje a Pedro Elías Moliner
Homenaje a Pedro Elías Moliner

El pasado día 4 de febrero , tuvimos la jornada de formación mensual con todas las familias, tras esta y como excepción, con la inestimable currada de Marivi, hicimos un ágape para homenajear por su jubilación al incombustible Pedro Elías Moliner. Era una sorpresa que entre todos le queríamos dar y que como buen Humanista, Funcionario y Hombre de Iglesia, él ya se había imaginado. Con la entrega de una placa conmemorativa quisimos que tuviera un recuerdo de todos nosotros y como todos esperábamos, nos dijo unas breves palabras, con las cuales nos tranquilizo explicándonos que seguiría velando por nuestros fines y que pasaría a ser un colaborador de nuestra asociación.

Pedro Elías es uno de las últimos ideólogos y emprenderores del Programa de Acogida Familiar en Aragón que quedan en activo en la Administración. Su jubilación supone un pequeño espacio de inseguridad para nosotros, y por ello agradecemos el apoyo que para un futuro nos ofreció, así como el comentario que nos hizo de que había hablado con algunas personas de la administración, sobre la filosofía del programa. Esperemos que el equipo humano que queda al mando siga con la misma entrega que han demostrado en su trabajo sus antecesores.

Está claro que Pedro Elías en estos 40 años ha cumplido con las tres ces: Creatividad, Constancia y Cariño.

Fotos de la celebración

Me salvó de los nazis un niño de siete años. Se llamaba Juanito

Uno, hijo de republicanos, huía de Franco; el otro, hijo de judíos, se escondía de Hitler. Y un matrimonio belga los convirtió en hermanos en 1942.

Juan Manrubia Sánchez y Zenon Fajertag

Juan Manrubia Sánchez, Juanito, tenía siete años, y Zenon Fajertag, dos. “La única condición que los Materne pusieron para esconderme en su casa de Bruselas fue que Juanito, que ya llevaba unos años con ellos, estuviera de acuerdo. Así que mi madre y yo esperamos tres horas a que volviera del colegio. Cuando llegó, le preguntaron: ‘¿Quieres tener un hermanito?’ Y él dijo: ‘¡Sí!’ Así fue como me salvó la vida. No sé qué habría sido de mí si no me hubiera quedado con aquella familia. Sí sé que los niños que capturaron los nazis terminaron muy mal, fueron enviados al Campo de Malines, a Auswichtz…”, cuenta hoy Zenon, de 71 años, que luego cambiaría su nombre por el de Zalman Shiffer.

La familia y uno más
La familia y uno más

Entre 15.000 y 25.000 niños se encuentran en instituciones esperando encontrar un hogar que los acoja

Todavía son muchos los pequeños que viven en instituciones regentadas por el Estado o las comunidades autónomas, pero cada vez son más las familias que deciden que los menores vivan con ellos como uno más hasta que su situación se legalice. Son las familias de acogida que, de forma totalmente altruista, ponen a disposición de estos niños sus casas y su cariño, porque saben que un hogar es el mejor lugar para crecer.

El que ahora ocupa el carrito es un bebé que, abandonado, llegó a casa de B. y M. J con tan solo nueve días. Una semana antes habían entregado a la Consejería de Familia y Asuntos Sociales de la Comunidad de Madrid a una niña de cinco meses —que había estado con ellos casi toda su corta vida— para que se fuera con sus padres adoptivos. BGG y MJG, junto con sus dos hijos biológicos, P. y D. —de trece y once años, respectivamente—, son una de las ocho familias de acogida de urgencia que hay en la Comunidad de Madrid. Estas han hecho posible que desde el 2010 veintiocho bebés hayan convivido de manera temporal en un ambiente familiar en lugar de ingresar en una residencia. Y de esos veintiocho, seis han estado en casa de B y MJ. “Se nos ocurrió al ver un reportaje en televisión sobre acogimientos de urgencia en otra comunidad . Nos pareció que, aunque teníamos por delante todo el trabajo que dan los bebés, era una forma de dar y recibir cariño de estos pequeños. De sus historias sabemos pocas cosas y nunca son bonitas, porque si lo fueran no estarían así, pero precisamente de lo que se trata es de que su auténtica historia empiece con nosotros. Muchas veces los recibimos recién salidos del hospital y los queremos y cuidamos hasta que se van con una familia de acogida permanente o una de adopción. Así, siempre habrán tenido una familia que les haya dado cariño y cuidado bien, aunque durante unos meses haya sido otra familia”.

Este es el fin de los programas de acogida, “porque el ser humano está hecho para vivir en familia”, precisa Isabel Fernández, presidenta de Asociación Estatal de Acogimiento Familiar (ASEAF). Esta asociación, creada en el 2004 y en la que participan todas las comunidades autónomas, tiene como objetivos la defensa y el apoyo de los menores acogidos; la defensa de los derechos de los padres, familias y personas acogedoras, y el fomento de la figura legal del acogimiento familiar.

20.000 niños cada año. Efectivamente, “el acogimiento es una medida de protección que proporciona al niño o niña una familia donde poder vivir y ser protegido y educado hasta que pueda regresar con su familia de origen o pasar a una adoptante”, indica Jorge Fernández del Valle, catedrático de Intervención Psicosocial de la Universidad de Oviedo. “La misión de la familia de acogida es ejercer la guarda del menor y proporcionarle una convivencia normalizada en un entorno estable y favorable a su desarrollo”, explica Paloma Martín, directora del Instituto Madrileño del Menor y la Familia.

Los últimos datos del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad son del 2008 e indican que en nuestro país hay entre 35.000 y 45.000 niños de cero a dieciocho años tutelados por el Estado, mientras que según Fernández del Valle “se calcula que en un determinado momento del año podemos tener en España algo más de 20.000 niños acogidos en familia. Solemos distinguir si se trata de familia ajena [se presenta voluntaria para acoger al niño pero no existe un vínculo entre ellos] o extensa, es decir, aquella con parentesco o vinculación previa con el niño, normalmente abuelos o tíos. El balance es de un 80% en familia extensa y el resto, en ajena”. Es decir, que entre 15.000 y 25.000 niños esperan acogidos en instituciones estatales.
Pocos están dispuestos. En España no existió el acogimiento como hoy lo conocemos hasta que en 1987 se promulgó la Ley de Enjuiciamiento Civil en Materia de Adopción y de Otras Reformas de Protección de Menores y, nueve años después, la Ley Orgánica 1/1996 que desarrolló la idea de que los menores deben vivir en un ambiente familiar y no en un centro de menores. La tradición española, a pesar de ello, afirma en uno de sus artículos el catedrático Jorge Fernández del Valle, “se caracterizó por el movimiento de institucionalización, ya desde las inclusas y los hospicios a partir del siglo XVI, una práctica que se vio reforzada durante el franquismo con la actuación de distintos organismos, como el Patronato de Protección de Menores, el Auxilio Social o las obras benéficas de las diputaciones”. Los tribunales podían suspender el derecho de la guarda y custodia a los padres que no ejercían su deber de educación y cuidado de los hijos. Estos eran entregados a la Junta de Protección de Menores, que podía llevarlos a un centro o a una familia. En este caso se exigía que fuera una familia completa —padre y madre—, que llevaran una vida honorable y que su vivienda fuera lo suficientemente amplia; algo muy similar a lo que se exige ahora.

Y es que, mientras en los países de nuestro entorno hay una larga tradición de acogida, en el nuestro aún se ve como algo raro. “Muchos piensan que es una insensatez y no una generosidad inmensa —matiza Isabel Fernández—, aunque con que haya un 1% de la población dispuesto a esta “locura”, es suficiente. Es curioso que siendo el primer país en donación de órganos y en adopciones internacionales, y el que más se sensibiliza con cualquier problema, tengamos tantos niños en instituciones porque casi no se conoce el acogimiento familiar”. Por eso, la afirmación de D. de once años e hijo de B. y MJ., es de mayor calado: “Así ayudamos a niños necesitados”. Esta idea es la que animó a la familia de A. P., otro de los padres de acogida. “Nuestra familia estuvo reflexionando sobre cómo ayudar de forma activa a la sociedad y participar en algún voluntariado”.

Como se pretende que los niños estén en una familia, estas se comportan con ellos como tal. “Desde que llegan a casa son como nuestros propios hijos. Nosotros les damos todo el cariño, y nuestras familias y amigos, también; es muy importante que se sientan queridos y seguros”, añade María José. Por eso también es vital que los hijos biológicos estén involucrados. “Creo que a P. y a D. les gusta  y les da un cierto sentido de responsabilidad”.

¿Cómo se acoge? No todos los acogimientos son como los de MJ. y B., que de un día para otro tienen a un bebé en casa. Ellos son padres de urgencia, una modalidad que se puso en marcha para frenar que los recién nacidos vivan sus primeros meses de vida en una institución. “Había niños en los centros que con dos años ni lloraban ni reían”, afirma Isabel Fernández, presidenta de ASEAF. Además están el acogimiento simple, si no supera los dos años; el permanente, que puede durar años, incluso hasta la mayoría de edad del niño; el provisional, mientras se soluciona algún problema de la familia del menor, y el preadoptivo, hasta que llega la adopción.

Dada la escasez de cultura de acogimiento, en nuestro país se necesita hacer un intenso trabajo de promoción social del acogimiento. Periódicos, radio, televisión, marquesinas o vallas publicitarias eran los métodos conocidos para generar interés sobre el problema. Sin embargo, lo que funciona mucho mejor es el boca a boca. Quien conoce a alguien que ha sido acogido o adoptado se muestra mucho más receptivo a seguir su ejemplo. Ricardo Casadó Tarín, coordinador de programas de la Asociación de atención y apoyo a la familia, la infancia y la juventud (Acaronar) y colaborador de ASEAF afirma: “No buscamos ninguna característica especial, sino más bien hacemos llamamientos a la ciudadanía, a personas concretas que quieran participar con la Administración ofreciendo espacios familiares a niños y niñas que, por circunstancias, tienen que separarse de su familia de origen. Para nosotros el principal criterio de idoneidad de una persona o familia que quiera acoger es que esté dispuesta a colaborar, no a salvar por su cuenta a nadie, y que sea receptiva a prepararse para ello”.

Además, acoger es una decisión que tiene más ventajas que inconvenientes. “El núcleo familiar se enriquece y los hijos crecen con un sentimiento solidario. Los hijos propios aprenden que en la sociedad hay niños que no son tan afortunados como ellos”, afirma Agustín Pallarés, quien aunque ahora no tiene ningún menor acogido en casa ha tenido a su cuidado a diez niños de edades comprendidas entre los quince días y los diez años. El caso de Pallarés es un ejemplo de que aún hay cosas que cambiar porque, aunque existe una ley, las competencias son de carácter autonómico y esto ha impedido que la suya continúe siendo una familia de acogida. Ellos, que vivían en Aragón e incluso crearon la Asociación de Acogimientos Familiares de Aragón (ADAFA), cambiaron su residencia a Valladolid y “nuestra sorpresa fue que para poder volver a realizar acogidas no valía la experiencia y la formación que teníamos en Aragón, debíamos volver a realizar los cursillos de formación, ya que en cada comunidad es diferente, algo que no acabamos de entender”, explica Agustín Pallarés. E insiste: “No debería haber ninguna diferencia entre las distintas comunidades autónomas”.

¿Hacia dónde vamos? Mientras las familias viven su particular historia con los niños y desde las comunidades autónomas se hacen llamamientos para encontrar hogares de acogida, el Senado ha decidido involucrarse para, escalonadamente y en el menor tiempo posible, realojar a los niños de los centros de menores bajo el paraguas familiar. Para ello, creó una comisión especial para estudiar los problemas relacionados con la adopción, que durante los últimos dos años ha trabajado con las comunidades autónomas y varios expertos para evitar que el tiempo empleado en burocracia hasta que se llega a una solución, como una adopción, no corra en contra del niño y hacer lo posible por mantenerlo lejos de las cunas institucionales. Económicamente esta decisión también es positiva: en un centro residencial cada pequeño cuesta al Estado entre 3.500 y 6.000 euros mensuales, mientras que en una familia rondaría de los 400 a los 1.000 euros, ya que estas reciben una ayuda para afrontar los gastos del acogimiento.

Esta propuesta de la Cámara Alta ha sido de mucha utilidad para elaborar el anteproyecto de Ley de Protección de la Infancia, presentado por el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad y aprobado por el Consejo de Ministros el pasado 8 de julio. El fin del anteproyecto es mejorar y simplificar los mecanismos de adopción y acogida, potenciando la última fórmula. De esta manera se reconoce que el entorno familiar es el mejor ambiente para el desarrollo del menor y se favorece la acogida frente al ingreso en los centros.

Por eso, como B. y MJ. saben que su hogar es lo mejor para un niño, seguirán paseando bebés por su barrio madrileño y parándose a cada paso con los conocidos que les dan la enhorabuena y desean conocer a cada nuevo retoño que llega. Y aunque,  cuando uno de los bebés se va, “me da un bajón durante unos días, enseguida estamos dispuestos para otro peque”.

  • El 82% de las familias que acogen son parejas casadas.
  • La media de edad se sitúa entre 46 y 47 años.
  • El 42,2% posee estudios superiores y el 32,1%, estudios medios.
  • El 40% de las familias tiene ingresos en torno a los 24.000 euros.
  • Más de la mitad de las familias —59%— tienen hijos propios.
  • Suelen ser familias de acogida durante una media de 5,1 años.
  • En el 45% de los casos la motivación para acoger es ayudar a un menor.
  • El 26% de las familias conoce la existencia de programas de acogida por campañas publicitarias y el 24%, por amigos o familiares.

Fuente: “Estrategias para la captación de familias acogedoras”. Mónica López López, Jorge Fernández del Valle y Amaia Bravo Arteaga. Universidad de Oviedo. Papeles del Psicólogo, 2010. Volumen 31 (3), pp 289-295.

Fuente: Revista Entre lineas

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