Acoger a un niño es complicado pero muy satisfactorio

marivipedroCuando los hijos de Mariví García y Pedro Fatás ya eran mayores, esta pareja decidió acoger temporalmente a un niño, tal vez a través de alguna ONG, como en el caso de niños extranjeros que vienen en verano. Pero encontraron información del programa de Acogimiento familiar no preadoptivo y su vida cambió. “Teníamos la vida resulta, los hijos mayores y queríamos ayudar a otros niños que estuvieran en una situación difícil”, resume Mariví.

Entraron en contacto con la Asociación de Acogimientos Familiares de Aragón (Adafa), que colabora con el Instituto Aragonés de Servicios Sociales en el desarrollo de este programa. Hace diez años llegó a su casa su primera niña de acogida: una chica que entonces tenía 8, separada de su familia biológica y que había vivido en un centro de menores. Hoy tiene 18 y sigue viviendo con ellos. “Es como nuestra hija”, afirman.El acogimiento familiar no preadoptivo ofrece la posibilidad de vivir con una familia a menores que se encuentran en situaciones de riesgo o desamparo y deben ser separados temporalmente de sus padres. No se trata de una adopción y en la mayoría de los casos mantienen relación con su familia biológica. El objetivo es proporcionar a los menores una vida normalizada, mientras su familia biológica se recupera y pueden volver con ella. Pero eso no siempre es posible y, en algunos casos, pasan después a la adopción. Hay situaciones muy diversas. Algunos acogimientos son para unos días (denominados “urgentes”), otros son para unos meses (“simples”) y otros se prolongan hasta la mayoría de edad (“permanentes”).

Tras la llegada de la ‘primera hija de acogida’, vinieron más. “Hemos tenido a más niños en nuestra casa, algunos para unos días y otros para un curso. Como una niña a la que acogimos mientras su madre volvía a su país para hacer los papeles. O el caso de otra madre que después del parto pasó una fuerte depresión y no tenía a nadie que le pudiera ayudar a cuidar de su hija pequeña”, cuenta esta madre de acogida, de 60 años. “Es como si regaras una maceta. Con cariño, se crean vínculos muy fuertes y la planta va creciendo. Algunos menores vienen muy dañados, con carencias afectivas, rabietas, retraso escolar… Es complicado, pero no tan difícil como pudiera parecer, y muy satisfactorio. Cuando se van, te da mucha pena, pero te quedas muy contento porque sabes que has ayudado a ese niño a tener una vida mejor”, reflexiona Mariví.

El Gobierno anterior propuso en 2011 -no llegó a aprobarse- una reforma de la Ley de Protección a la Infancia para fomentar los acogimiento familiares no preadoptivos y conseguir que los menores de 6 años tutelados vivan con familias de acogida y no en centros tutelados. “El acogimiento no preadoptivo funciona muy bien en otros países. Aquí aún es poco conocido. España es un país generoso. Si se explicara más este programa, seguramente habría más familias dispuestas a colaborar”, apunta Mariví.

Fuente: Heraldo de Aragón

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